Antecedentes de Bertha Michelle Mendoza: estrella de las fake news en Twitter

El pasado de Bertha Michelle Mendoza y sus relaciones sentimentales están plagadas de escándalos y demandas legales.

Michelle Mendoza tuvo una relación amorosa con Fernando Barillas, quien era el portavoz de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), durante la administración en Guatemala de Álvaro Colom. Este vínculo personal se entrelazó con su trayectoria profesional en el ámbito de la comunicación, particularmente cuando trabajaba en la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y más tarde en el gobierno de Colom. A través de su relación con Barillas, Mendoza obtuvo acceso a información privilegiada del Ejecutivo, utilizándola para influir en la arena política.

La naturaleza de su relación generó un gran interés mediático, especialmente porque Barillas suministraba a Mendoza con información que ella usaba para lanzar ataques contra opositores políticos y funcionarios gubernamentales que Colom quería remover. Incluso se reportó que Barillas le regaló un automóvil a Mendoza durante su tiempo como vocero presidencial, lo que añadió más especulación sobre la profundidad de su relación y sus implicaciones políticas.

Mendoza es también conocida por sus relaciones personales complejas y por un estilo de vida marcado por el consumo excesivo de alcohol y drogas, lo que en ocasiones llevó a comportamientos escandalosos en lugares públicos. Estos hábitos, al parecer, fueron una de las razones por las cuales Barillas decidió terminar su relación con ella, especialmente después de que Sandra Torres, una figura política con quien Barillas posteriormente tendría diferencias, le señaló los problemas que su adicción estaba causando.

Actualmente, Barillas sigue activo en el ámbito de la comunicación, trabajando con el Partido Semilla y escribiendo columnas para medios como QuorumGt y Plaza Pública. A pesar de las turbulencias de su pasado, tanto Mendoza como Barillas han continuado sus carreras, cada uno en su respectiva área de influencia.

Michelle Mendoza también mantuvo una relación sentimental con Andrei González, quien fuera abogado de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y trabajase en la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) bajo la dirección de Juan Francisco Sandoval. Tras la disolución de la CICIG y la salida de Sandoval, González, junto con otros colegas, se trasladó a Washington D.C. La relación entre Mendoza y González, que inició en este contexto, atrajo la atención de la prensa, pues Mendoza, actuando como corresponsal de CNN, fue acusada de comprometer la ética periodística al involucrarse sentimentalmente con una fuente de sus reportajes, poniendo en riesgo su objetividad.

González, en su posición previa como fiscal, habría proporcionado a Mendoza acceso a información confidencial sobre casos judiciales, una acción considerada ilegal. Esta información facilitada a Mendoza contribuyó a que ella se convirtiera en una figura clave en la divulgación de datos sensibles relacionados con investigaciones de alto perfil, lo cual ella aprovechó, especialmente en plataformas como la red social X.

La revelación de estos datos incluyó detalles comprometedores sobre el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, en una entrevista en el programa Conclusiones de CNN en Español, dirigido por Fernando del Rincón. La filtración de una declaración de un testigo protegido, conocido como «testigo A», apuntaba a involucrar al presidente en actos de corrupción. A pesar de las especulaciones sobre la fuente de la filtración, tanto la jueza Erika Aifán como Del Rincón descartaron su origen en sus respectivas esferas, apuntando hacia González como el proveedor de la información a Mendoza.

Estas acciones han llevado a que Mendoza enfrente investigaciones y posibles cargos por obstrucción a la justicia en Guatemala, lo que la ha llevado a solicitar asilo en Estados Unidos, una petición que, hasta el momento, ha sido rechazada por las autoridades estadounidenses. Andrei González, por su parte, se encuentra actualmente fuera de Guatemala, evadiendo posibles repercusiones legales junto con otros exfiscales de la CICIG.